Según el reporte de la entidad, el resultado surge de un panorama sectorial más heterogéneo que en meses anteriores. De los siete rubros relevados, cuatro cerraron junio con caídas interanuales y tres con subas, una configuración que rompe con la contracción generalizada de los meses previos. La mejora, sin embargo, no responde a una recuperación del ingreso: los tres rubros en alza se explican por factores estacionales, herramientas de financiación puntuales y el ciclo agropecuario.
Demanda débil y discontinua
La demanda sigue siendo débil y discontinua. En junio, el consumo se sostuvo sobre soportes de una sola vez —el aguinaldo, el Mundial y el Día del Padre— y sobre una estrategia comercial defensiva que se repite en todos los rubros: combos, promociones, descuentos y venta con tarjeta de crédito. Las pymes relevadas describen un consumidor que compra financiado lo que antes pagaba en efectivo, y comercios que sostienen volumen resignando rentabilidad.
A eso se suma una presión persistente por el lado de los costos: tarifas de servicios, cargas impositivas, alquileres y competencia de mercadería proveniente de países limítrofes que opera fuera del circuito formal. El resultado es un sector que atenúa su caída pero lo hace con márgenes cada vez más comprimidos.
