“NO VAMOS A SACAR UNA RESOLUCIÓN QUE PROHÍBA EL USO DEL CELULAR”

El debate sobre la presencia de las pantallas en los procesos de aprendizaje sumó un nuevo y crucial capítulo en la región. Luego de que la Cámara de Diputados de la vecina provincia de Chaco aprobara por unanimidad una ley que restringe y regula de manera escalonada el uso de teléfonos móviles en las aulas —llegando a la prohibición total hasta el tercer grado— las miradas se posaron sobre la gestión educativa de Corrientes.

Diario época consultó sobre la posibilidad de replicar un marco normativo similar en el territorio correntino a la ministra de Educación de la Provincia de Corrientes, Ana Miño, quien fue categórica en su respuesta y marcó una distancia conceptual con la estrategia chaqueña: “No vamos a sacar una resolución que prohíba el uso del celular”, afirmó de manera tajante, abriendo una línea de gestión basada en la autonomía escolar, la responsabilidad pedagógica y la modernización.

La tecnología como aliada, no como enemiga
Para la titular de la cartera educativa, la velocidad de los cambios globales y la penetración tecnológica en la vida cotidiana vuelven inviable e inconducente una política de prohibición absoluta. Miño sostiene que la clave no radica en vetar el dispositivo, sino en transformar su uso en una herramienta con valor didáctico.

“Son decisiones que se van tomando a medida que van ocurriendo distintas circunstancias en las escuelas y en las jurisdicciones”, contextualizó la ministra respecto al camino elegido por Chaco.

“Hoy nosotros no podemos negar que el uso de la tecnología es fundamental en las aulas. Cuando surgió el tema de las amenazas en las escuelas ya se dio este debate, y nosotros quisimos dar este debate con quienes están al frente de las instituciones, que son los rectores”.

Para Miño, el factor territorial y la heterogeneidad de la provincia son argumentos centrales para descartar una ley generalizada. “Como ocurre en todas las jurisdicciones, en todas las escuelas, en todas las localidades y dentro de la misma localidad en los distintos barrios, hay realidades diferentes”, analizó.

En ese sentido, defendió la infraestructura desplegada por el Gobierno provincial y el comportamiento de las comunidades educativas: “Hoy tenemos conectividad en todas las instituciones y, vuelvo a repetir, nosotros no podemos estar por encima de lo que hoy se presenta a nivel mundial. No podemos prohibir el uso de la tecnología. Nosotros no vamos a sacar una resolución para que se prohíba el uso del celular porque hay instituciones que lo usan de manera responsable”.

La estrategia correntina, por lo tanto, se desplaza del control punitivo hacia la formación del cuerpo docente. “Chaco tendrá sus motivos, pero en la provincia de Corrientes nosotros lo que estamos haciendo es capacitar a nuestros docentes para que el uso de la tecnología, ya sea con el celular, con la computadora o con los medios que cada escuela considere que sea necesario, sea con un uso pedagógico responsable y controlado por los docentes”, diferenció.

Al ser repreguntada sobre si existirá algún tipo de límite o si se confiará plenamente en el criterio de cada establecimiento, Miño reafirmó la postura de descentralización: “No vamos a sacar una resolución que establezca lo mismo para escuelas que tienen distintas realidades. Lo que sí estamos trabajando y estamos haciendo mucho hincapié, de hecho, estamos capacitando también a los docentes, en que ese uso sea responsable”.

Y concluyó este eje con una definición de cara a los directivos: “Entonces, cada escuela sabe de qué manera está trabajando, qué es lo que necesita, y cómo está planificado su proceso de enseñanza-aprendizaje a través del uso de la tecnología. Será con computadoras, será con celulares, pero la tecnología tiene que estar presente, y el uso tiene que ser guiado, orientado y responsable”.

Balance de gestión
Al momento de trazar una línea sobre lo que dejó la primera mitad del ciclo lectivo, la ministra Miño no ocultó que los meses iniciales exigieron un esfuerzo extra para encauzar el normal desarrollo de las clases sumado a las pintadas y amenazas que se vieron en diferentes establecimientos llevando a realizar operativos policiales y requisas en el ingreso a ciertos establecimientos de Capital y el interior. Sin embargo, ponderó la capacidad de respuesta de su equipo y los avances en materia administrativa.

“La verdad es que tuvimos un primer semestre con turbulencia, pero por suerte nos pudimos acomodar, pudimos organizarnos”, reconoció con franqueza. “La verdad es que trabajamos muy bien tratando de cumplir con ese eslogan establecido por la Provincia de estar siempre cerca. Es lo que tratamos de hacer, primero recibiendo a quien necesite ser escuchado en el Ministerio y después trabajando en territorio, yendo a las localidades, teniendo reuniones permanentes con los rectores, pero también haciendo un trabajo muy cercano con los supervisores que hoy están muy presentes en las escuelas”.

Pero también uno de los hitos tecnológicos del semestre tiene que ver con la despapelización y el control de la presencialidad, un proyecto que promete cambiar la dinámica de comunicación entre la escuela y los hogares.

“Hubo un par de reorganizaciones en relación con lo administrativo, y avanzamos muchísimo en esto que se propuso también el Gobernador de esta aplicación para que todas las escuelas puedan tomar asistencia de manera online”, adelantó Miño. “Estamos ya terminando, digamos, de completar la app, y se viene ahora la entrega de las herramientas para que todas las escuelas puedan hacer esta toma de asistencia de manera virtual, y que esa información le llegue de manera directa y en tiempo real a los tutores. Así que hemos avanzado un montón, la verdad que estamos contentos con el balance que hacemos, que es positivo de este primer semestre”.