Los lapachos (Handroanthus heptaphyllus) ya comenzaron a florecer en Corrientes y volvieron a transformar las calles, plazas y paseos de la ciudad con sus tradicionales tonos rosados, amarillos y blancos. Aunque todavía falta para la llegada de la primavera, el espectáculo natural ya se instaló en distintos sectores de la capital.
La floración comenzó formalmente durante agosto, una época que, lejos de ser inusual, coincide con el período en el que habitualmente esta especie despliega sus flores. La pregunta que surge cada año es si una floración temprana puede ser una señal de cambios en el clima o, por el contrario, indica que los árboles están cumpliendo normalmente con su ciclo.
La ingeniera agrónoma y profesora de Silvicultura de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), Claudia Luna, explicó a El Litoral que “este año parece que los lapachos negros en Corrientes empezaron a florecer más o menos cuando se espera. Generalmente, la floración arranca entre fines de julio y agosto, aunque puede adelantarse o atrasarse un par de semanas dependiendo de cómo venga el clima”.
“Que florezcan en esta época es una buena señal, porque indica que los árboles están respondiendo de manera normal a las condiciones ambientales”, explicó la especialista.
Uno de los factores que habría favorecido que los lapachos florecieran en fecha fue la cantidad de jornadas frías que se registraron durante el invierno en Corrientes. Las temperaturas bajas forman parte de las condiciones ambientales que intervienen en el ciclo natural de estos árboles.
Sin embargo, que los lapachos hayan florecido en el período esperado no significa necesariamente que haya sido un año excepcional para la especie. “Que hayan florecido en fecha no significa necesariamente que haya sido un año especialmente bueno; simplemente quiere decir que las condiciones no alteraron demasiado su ciclo natural”, aclaró Luna.
El lapacho tiene una particularidad que permite reconocer el inicio de su floración: antes de cubrirse de flores, pierde prácticamente todas sus hojas. Luego, durante los meses de julio, agosto y septiembre, las ramas comienzan a llenarse de ramos que pueden cubrir buena parte de la copa.
Así, en pleno invierno, los árboles comienzan a cambiar el paisaje correntino. Las flores aparecen sobre las ramas desnudas y generan una postal característica de la ciudad, especialmente en sectores como la Costanera, el Parque Mitre y el Parque Camba Cuá.
La diferencia puede observarse al comparar distintos años. En 2024, por ejemplo, los lapachos también ofrecieron una intensa floración durante agosto. En cambio, en 2023, las condiciones ambientales afectaron su desarrollo y, para esta misma época, algunos ejemplares todavía conservaban sus hojas y no habían iniciado el proceso habitual.
Este comportamiento demuestra que el clima tiene una incidencia importante en el momento en que los lapachos comienzan a florecer. Por eso, que este año lo hayan hecho en fecha puede interpretarse como una señal de que las condiciones registradas durante el invierno no alteraron significativamente su ciclo.
