El engranaje institucional, pastoral y logístico de la Iglesia Católica en Argentina ha entrado en una fase de aceleración definitiva. Tras meses de gestiones confidenciales y una expectativa que fue ganando volumen en el seno de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), la confirmación oficial de la visita del Papa León XIV al país marca un hito de proyecciones históricas. Se tratará de la primera llegada de un Pontífice a suelo argentino desde la memorable visita de Juan Pablo II en 1987 hace ya casi cuatro décadas y representará el primer encuentro en territorio nacional con el sucesor de San Pedro tras el profético y decisivo papado del argentino Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco.
En una extensa y reveladora entrevista, el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Sergio Iván Dornelles, analizó el trasfondo de esta noticia que sacude la vida eclesial y social de la nación. Dornelles nacido en la ciudad correntina de Alvear y con un profundo arraigo en el interior profundo de la patria ofreció detalles de cómo se viene gestando “puertas adentro” la preparación de un acontecimiento que promete congregar a millones de fieles en las calles.
“Para nosotros fue la confirmación de una alegría que venía creciendo de manera muy sólida desde hace un tiempo. Hace unos tres meses aproximadamente comenzó a perfilarse la posibilidad concreta de que el Papa viniera a Argentina. Así que, tras hacerse público, estamos sumamente contentos, expectantes y ya abocados al trabajo fino del minuto a minuto”, expresó con emoción el prelado.
Logística de la Santa Sede: inspecciones y protocolos
Organizar una gira de estas dimensiones requiere una precisión milimétrica. Según confirmó monseñor Dornelles, la fase operativa ya comenzó de manera concreta sobre el terreno: “La Santa Sede, a través de sus equipos especializados, envió una avanzada hace unos 20 días. Vinieron de manera muy discreta, casi silenciosa, para recorrer los predios, estudiar los accesos y evaluar la factibilidad técnica. A partir de allí se activa una serie de instructivos de cumplimiento obligatorio en materia de seguridad, infraestructura y organización de multitudes”. Para el Episcopado local, el acompañamiento romano resulta clave. “Para la Santa Sede esta dinámica es habitual porque recorren el mundo; para nosotros es un hecho excepcional. Ellos te van llevando de la mano, mostrándote cada detalle que se debe tener en cuenta en la arquitectura de un evento masivo”, explicó el obispo auxiliar.
