La ley de Glaciares se aprobó con 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones. Los diputados nacionales chaqueños aportaron 4 votos afirmativos y 3 negativos.
Cerca de las 2.30 de la madrugada de ayer, la Cámara de Diputados de la Nación sancionó la reforma de la Ley de Glaciares con 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones, en una sesión atravesada por tensiones políticas, protestas fuera del Congreso y un debate de fondo que promete nuevos capítulos: quién decide sobre los recursos naturales en la Argentina.
El debate no estuvo aislado del clima social. En Mendoza y las inmediaciones del Congreso hubo intervención policial ante manifestaciones de vecinos y ambientalistas.
DESAROLLO Y AMBIENTE
Desde el Chaco, el radical Guillermo Agüero sintetizó la posición que terminó inclinando la balanza. “Se trata de reconocer las atribuciones que constitucionalmente les corresponden a las provincias”, sostuvo en diálogo con NORTE, al respaldar una modificación que, según explicó, corrige vacíos interpretativos de la norma vigente.
El legislador apuntó al artículo 124 de la Constitución, que otorga a las provincias el dominio originario de los recursos naturales. “La ley anterior no lo contemplaba adecuadamente y generaba conflictos. Había imprecisiones sobre qué actividades estaban prohibidas y en qué zonas”, indicó.
Para Agüero, el eje del debate estuvo mal planteado. “Se instaló una falsa dicotomía entre ambiente y producción. La propia Constitución, en su artículo 41, establece que el desarrollo debe ser sustentable”, afirmó. En esa línea, defendió la reforma como un intento de “armonizar” ambas dimensiones: preservar los glaciares como reservas estratégicas de agua, pero permitir el desarrollo en zonas donde no cumplan esa función.
CAMBIOS
La modificación establece que las provincias cordilleranas definirán, mediante estudios técnicos, qué áreas periglaciares deben ser protegidas y cuáles podrán destinarse a actividades productivas. Hasta tanto, se mantiene la protección vigente. Esto abre la puerta a revisar el inventario del Ianigla, que identificó cerca de 17.000 cuerpos de hielo.
Además, la Nación y provincias esperan destrabar inversiones mineras por unos 20.000 millones de dólares. En el recinto, el oficialismo logró el respaldo del PRO, la UCR y bloques provinciales para superar el piso de 129 votos, mientras que el rechazo provino de Unión por la Patria, la izquierda y otros sectores.
POSTURAS DIVERSAS
Antes de la sesión, los chaqueños ya habían fijado posición. Rosario Goitia defendió la iniciativa al señalar que no implica retrocesos ambientales y refuerza el rol provincial. En cambio, Aldo Leiva advirtió que supone “una entrega” de recursos naturales. Julieta Campo alertó sobre los riesgos ambientales y Sergio Dolce cuestionó el avance de intereses económicos sobre el agua.
Con posiciones claras, la Cámara baja avanzó con una reforma que reabrió la discusión entre desarrollo, ambiente y federalismo.
