{"id":5478,"date":"2026-02-02T13:23:39","date_gmt":"2026-02-02T13:23:39","guid":{"rendered":"https:\/\/infoelnordeste.com\/?p=5478"},"modified":"2026-02-02T13:23:40","modified_gmt":"2026-02-02T13:23:40","slug":"de-fagagna-a-la-resistencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/infoelnordeste.com\/index.php\/2026\/02\/02\/de-fagagna-a-la-resistencia\/","title":{"rendered":"DE FAGAGNA A LA RESISTENCIA"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Primero hay que ir hasta Udine. Si se pudiera ir en l\u00ednea recta, caminar\u00edamos 10 km desde Fagagna. Pero, como sabes, en ninguna tierra puedes ir siempre derecho, as\u00ed que ser\u00e1n 15 km, toda una jornada.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; &nbsp;(Por Rub\u00e9n Tonzar) &#8211;<\/em>&nbsp;Luego, de Udine a G\u00e9nova, en el Tirreno, porque desde all\u00ed parten los barcos a Sudam\u00e9rica. Si pudi\u00e9ramos andar todo recto, ser\u00edan 385 km. Pero como iremos siguiendo los caminos por donde vayan y cruzando los r\u00edos por donde haya vados o puentes, ser\u00e1n casi 600 km, un mes.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Para ir desde G\u00e9nova hasta Sudam\u00e9rica, el camino m\u00e1s corto mide 11.000 km. Pero ni aun en el mar se puede navegar sin desv\u00edo: ser\u00e1n 12.000 km o m\u00e1s. La buena noticia es que en el barco no caminamos, nos dejamos llevar, y estaremos en Buenos Aires en menos de un mes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>El &#8220;Sudam\u00e9rica&#8221; lleg\u00f3 a la Argentina el 21 de diciembre; los friulanos pasaron la Navidad de 1877 a bordo, estuvieron hasta el 21 de enero en Buenos Aires.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Como no es ese nuestro destino, navegaremos otros 900 km, tres d\u00edas, hasta el pueblo de Corrientes, y en la costa enfrentada estar\u00e1 el lugar que nos espera. Cuando traigan las barcazas, cruzaremos el Paran\u00e1 hasta la boca del r\u00edo Negro y por \u00e9l navegaremos 12 o 15 km. como si volvi\u00e9ramos de Udine a Fagagna. Y entonces, al final de la jornada, estaremos en nuestra nueva casa. Al calor de la misma llama.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>El 27, los friulanos llegaron a la colonia Resistencia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Antonella ten\u00eda 16 a\u00f1os y hac\u00eda meses que se hab\u00eda casado con Mateo, de 18. Ella nunca hab\u00eda salido de Fagagna, apenas hab\u00eda o\u00eddo hablar de Udine, y nada sab\u00eda del Friuli-Venezia Giulia, de G\u00e9nova, de Sudam\u00e9rica, del Chaco.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Mateo, en cambio, era hijo del primer maestro del pueblo, sab\u00eda leer y escribir, y hasta ahora hab\u00eda usado bien esas destrezas. &#8220;Convenc\u00ed a tu padre de que me diera tu mano, mira si soy inteligente&#8221;, le dec\u00eda. Antonella se re\u00eda, pero apreciaba ver que su amado Mateo, hu\u00e9rfano de madre desde siempre, y sin su padre desde hac\u00eda un lustro, era requerido para el trabajo administrativo por los comerciantes, por el intendente, y hasta por los curas. La hab\u00eda sacado de la pobre casa de sus padres, la hab\u00eda llevado al pueblo y le daba amor y pan.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;&#8220;Pero en esta tierra lo \u00fanico que abunda es la escasez&#8221;, se quejaba Mateo. Y era cierto. Aunque trabajaba para los acomodados del pueblo, siempre era mal pagado, cuando hab\u00eda trabajo. Y le\u00eda y rele\u00eda las cartas de Giuseppe, su primo mayor, que se hab\u00eda ido de Artegna a la Reconquista, un lugar en una selva en Sudam\u00e9rica<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; &nbsp;&#8220;La tierra aqu\u00ed es m\u00e1s fruct\u00edfera que la de nuestros pueblos, los colonos no hacen m\u00e1s que romper la tierra con el arado y despu\u00e9s siembran el grano, y hasta la cosecha no hacen nada m\u00e1s. Piensa si es o no mejor que la nuestra, que aqu\u00ed en toda la colonia no hay una piedra que impida al arado ir hacia adelante; con no m\u00e1s de un par de bueyes, aras c\u00f3modamente&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Por eso, cuando en el papel de diario que envolv\u00eda el pan ley\u00f3 que en Udine estaba un embajador argentino promocionando tierras, beneficios y concesiones para quienes quisieran trabajar en Sudam\u00e9rica, Mateo no dud\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Antonella s\u00ed, era un puro mar de dudas, pero se puso del lado de su hombre cuando habl\u00f3 con sus padres a los que, desconfiados y temerosos, casi forzaron a entregarles su bendici\u00f3n y hasta alg\u00fan ahorro que ayudar\u00eda a pagar el pasaje.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Y de inmediato, la partida: junto con decenas de familias de Fagagna, las despedidas con m\u00e1s gestos que palabras, ojos h\u00famedos y gargantas secas. Antonella solt\u00f3 unas l\u00e1grimas apoyando la cabeza en el pecho de Mateo y no volvi\u00f3 a mirar atr\u00e1s. Y comenz\u00f3 a contar los pasos hasta Udine, hasta G\u00e9nova, hasta Buenos Aires, hasta el Chaco\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; _-oOo-_<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;El inmigrante no quiere estar tan solo en su nueva tierra, necesita que venga compa\u00f1\u00eda y siempre, al contar su vivencia, embellece un poco la realidad. Mateo ten\u00eda claro que Giuseppe exageraba bastante, que la tierra prometida les deparar\u00eda muchos sacrificios, pero nunca pens\u00f3 que el para\u00edso pudiera ser como el infierno.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Lo supieron el mismo d\u00eda de la llegada por el r\u00edo Negro, con ese calor insufrible y los insectos persigui\u00e9ndolos metro a metro. Cuando llegaron a los terrenos de la colonia el alojamiento prometido no estaba, y en cambio tuvieron que dormir en los galpones de una maderera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;No un d\u00eda, ni una semana, sino meses. Meses de lluvias que desbordaron el r\u00edo, por eso los terrenos prometidos a cada familia no estaban demarcados. La comida era mala y escasa, las enfermedades eran abundantes, ni\u00f1os y viejos mor\u00edan un d\u00eda s\u00ed y otro tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Antonella nunca se quej\u00f3, de nada. Pero hab\u00eda d\u00edas que no le hablaba. Y a veces rechazaba, suave, como era toda ella, sus abrazos. \u00a1Y qu\u00e9 guapa! Siempre atendiendo a los enfermos, entreteniendo a los ni\u00f1os, acarreando el agua y la le\u00f1a. Mateo conoc\u00eda el car\u00e1cter manso y firme que le permit\u00eda encarar la vida as\u00ed, por eso la hab\u00eda elegido, pero despu\u00e9s del primer a\u00f1o ella lo sorprendi\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Cuando lleg\u00f3 el nuevo grupo con gente de Fagagna, de San Danielle, de Sedegliano, de Martignacco, Antonella organiz\u00f3 con las otras mujeres el alojamiento. Y cuando todos estuvieron ubicados los areng\u00f3: les dijo que lo que les hab\u00edan contado eran fantas\u00edas, que ni en Italia ni en la Argentina nadie regalaba nada a nadie, y que las promesas ser\u00edan solo promesas si no lograban entre todos hacer que los promeseros cumplieran.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Las otras mujeres atestiguaron que dec\u00eda lo cierto, y todas acompa\u00f1aron a los reci\u00e9n llegados ante la administraci\u00f3n. Mateo y los otros hombres las siguieron y entre todos formaron la multitud m\u00e1s grande que se hubiera visto nunca en estos montes. El administrador tuvo que salir corriendo. Cuando poco despu\u00e9s vino su reemplazante, trajo algunas de las herramientas prometidas y empez\u00f3 a demarcar los terrenos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Entre todos hab\u00edan encontrado una salida al laberinto y hab\u00edan aprendido algo. Antonella estaba feliz, con una felicidad en\u00e9rgica que miraba al horizonte, como buscando nuevos motivos para florecer, y volvi\u00f3 a abrazarlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Mateo le dijo que la ve\u00eda m\u00e1s hermosa que nunca, y le relat\u00f3 algunas historias que su padre le contaba, de las centenarias rebeliones campesinas, cuando los hijos de la tierra obligaban a los due\u00f1os de la tierra. Antonella lo escuchaba, siempre en silencio. Y una vez le dijo: &#8220;Al fin, estamos al calor de la misma llama&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primero hay que ir hasta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5479,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5478","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/infoelnordeste.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5478","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/infoelnordeste.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/infoelnordeste.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/infoelnordeste.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/infoelnordeste.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5478"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/infoelnordeste.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5478\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5480,"href":"https:\/\/infoelnordeste.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5478\/revisions\/5480"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/infoelnordeste.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5479"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/infoelnordeste.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5478"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/infoelnordeste.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5478"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/infoelnordeste.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5478"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}