PRIMA DE FERNANDA ALMADA: “QUEREMOS SABER SI LO QUE HIZO FUE POR LO QUE LE PASABA”

La familia de Fernanda estuvo en Fiscalía. En declaraciones a los medios apuntan a la escuela y piden que se investigue el contexto de bullying.

La familia de Fernanda atraviesa horas de profundo dolor mientras avanza la investigación judicial por el caso que conmociona a la comunidad. En medio de la declaración de su madre, una prima de la joven habló y puso el foco en el contexto que, aseguran, rodeaba a la víctima dentro de la institución educativa.

“Está como puede estar una madre en esta situación”, expresó, al describir el estado emocional de la mujer, a quien acompañan de cerca sus familiares. La jornada está marcada por testimonios clave que buscan reconstruir cómo era la vida de Fernanda antes de los hechos y qué ocurrió en los últimos tiempos.

Según relató, la joven “estaba re bien”, sin antecedentes de problemas de salud mental ni tratamientos médicos previos. “Nunca tuvo nada, ni siquiera una enfermedad fuerte”, afirmó, al tiempo que remarcó que cualquier intervención psicológica habría comenzado recién a partir de situaciones recientes.

En ese sentido, la familia apunta a lo que consideran un posible escenario de hostigamiento escolar. “Queremos saber si lo que hizo fue por lo que le pasaba” , sostuvo la prima, dejando en claro que no buscan señalar responsables directos sin pruebas, pero sí entender el contexto.

El testimonio también incluyó cuestionamientos hacia el accionar de docentes y autoridades escolares. Denuncian que episodios de burlas y comentarios despectivos habrían ocurrido en presencia de adultos sin que se tomaran medidas. Incluso, mencionaron a una asesora pedagógica que, según indicaron, habría realizado expresiones inapropiadas delante de la propia alumna.

“Nos decían que no era bullying, que eran cosas de chicos, que ella era introvertida y por eso era un blanco fácil”,  relató. Para la familia, esa mirada minimizó una situación que podría haber tenido consecuencias graves.

Además, aseguraron que información sensible sobre la joven, que debía mantenerse en reserva, habría sido divulgada dentro de la institución. “Había cosas que la psicóloga pedía que no se digan y se dijeron igual” , denunciaron.

Otro punto que genera malestar es la falta de contacto por parte de la escuela. “Hasta hoy no tuvimos ni un pésame”, señalaron. Tampoco, afirmaron, hubo comunicación de las familias de otros estudiantes involucrados ni de autoridades educativas provinciales.

En contraste, destacaron que el único funcionario que se comunicó fue el supervisor encargado de las actuaciones administrativas.

La prima también reveló que, tras el hecho, recibió mensajes de otros alumnos y familias que aseguran haber atravesado situaciones similares en la misma institución. “Hay denuncias de hace dos o tres años con el mismo grupo”,  indicó, y agregó que otra estudiante estaría actualmente bajo tratamiento por un cuadro parecido.

Frente a este escenario, el reclamo es claro: que se investigue a fondo y se tome dimensión del impacto que pueden tener estas conductas. “Nadie tiene idea del daño que puede causar un comentario despectivo”, expresó.

La causa continúa bajo la órbita del fiscal de género Jorge Cáceres Olivera, quien brindará una conferencia de prensa para dar detalles sobre el avance de la investigación.

Mientras tanto, el caso reabre el debate sobre el bullying, el rol de las instituciones educativas y la responsabilidad de los adultos ante situaciones de violencia entre pares.