En medio de la crisis terminal que sufre el servicio de colectivos, empresarios afirman que se están produciendo atentados casi cotidianos contra unidades.
Las empresas de transporte público del Área Metropolitana del Gran Resistencia atraviesan una escalada de ataques que, según advierten desde las compañías, se volvió “constante” y cada vez más violenta. En ese contexto, la Cetach, cámara empresaria del sector, analiza medidas urgentes, entre ellas la posible suspensión de los servicios nocturnos ante la falta de garantías de seguridad.
En diálogo con NORTE, un empresario del sector describió un escenario crítico: “Prácticamente todos los días se sufren atentados. Esto está escalando y es cada vez peor. Si no tenemos ningún tipo de garantía, vamos a tener que suspender el servicio de la noche”.
A ciegas
Los episodios más recientes quedaron plasmados en presentaciones policiales realizadas en la Comisaría Undécima Metropolitana. En uno de los casos, un chofer denunció que mientras circulaba en horario nocturno, un objeto contundente impactó contra una de las ventanillas del colectivo, provocando daños materiales aunque sin dejar heridos.
En otra denuncia, también radicada días antes, otro conductor relató que escuchó un fuerte ruido en la parte trasera de la unidad y luego constató la rotura de un vidrio lateral, sin poder identificar a los responsables.
Ambos hechos ocurrieron en recorridos habituales dentro de la ciudad y en horarios de servicio, lo que refuerza la preocupación empresarial por la reiteración de ataques sin autores identificados.
También neumáticos
Desde Cetach aseguran que los daños no se limitan a estos episodios. “Nos rompieron casi ochenta cubiertas en los últimos dos meses. Es un daño enorme y hoy ni siquiera tenemos cómo reponer las unidades”, advirtieron.
El conflicto se da en un contexto de fuerte crisis del sistema de transporte en el área metropolitana, atravesado por tensiones salariales, reducción de servicios y procesos preventivos de crisis iniciados por empresas como TCM en el último tramo del año pasado.
Recientemente, la empresa ERSA anunció que dejará de participar de los servicios concesionados en Resistencia, y le puso plazo a su salida del mercado: la compañía dice que cesará en sus prestaciones cuando termine abril, algo que hará que decenas de trabajadores queden en la calle.
Los empresarios atribuyen la crisis a la competencia de aplicaciones como Uber, que ofrece viajes puerta a puerta con valores muy competitivos, al punto que según la distancia que desee recorrer el pasajero y el tipo de transporte elegido -auto o moto-, ese servicio puede llegar a ser sensiblemente más barato que un boleto de colectivo.
