DESMONTE ILEGAL EN LA ZONA DE RÍO MUERTO: EL DESAFÍO DE ACTIVAR TODOS LOS CONTROLES

La empresa propietaria del predio logró burlar todas las reglamentaciones y derribó medio millar de hectáreas con cuatro topadoras con cadenas.

SÁENZ PEÑA (Agencia). El criminal desmonte de unas 550 hectáreas en el límite entre el Chaco y Santiago del Estero (frente al parque nacional Copo) se constituye en desafío para las autoridades provinciales a solo días de haberse logrado que el Superior Tribunal de Justicia declarara la constitucionalidad del ordenamiento territorial de los bosques nativos, por tratarse de una violación a las leyes vigentes de protección a los recursos naturales.

La empresa propietaria del predio logró burlar todas las reglamentaciones y derribó medio millar de hectáreas con cuatro topadoras con cadenas, encendiendo la alarma y en momentos en que se torna clave la necesidad que el sistema de geo-información de la Dirección de Bosques de la provincia del Chaco.

Los propietarios del predio no son chaqueños y le habrían adquirido el mismo a los titulares que residirían en Charata. Allí, en un tiempo récord y aprovechando el feriado de carnaval, ingresaron las topadoras arrasando 550 hectáreas en solo un día y medio. El lunes, cuando personal de la Dirección de Bosques llegó al lugar junto con efectivos de la Policía del Chaco, el daño ambiental ya se había hecho.

Los funcionarios de la Subsecretaría de Desarrollo Forestal y la Dirección de Bosques, Oscar Navarro y Gustavo García, con efectivos de la División Operaciones Rurales de General Pinedo y de la Sección Rural de Pampa del Infierno (Pampa Guanaco) realizaron el lunes pasado allanamiento en el paraje Río Muerto, ubicado unos 50 kilómetros al norte de esa localidad, donde constataron un desmonte ilegal de aproximadamente 550 hectáreas de monte nativo.

El procedimiento se llevó adelante con la intervención de agentes de la Dirección de Bosques, dependiente del Ministerio de la Producción de la Provincia, y con la participación del Juzgado de Paz y Faltas de Los Frentones, en el marco de actuaciones iniciadas por presunta infracción a la normativa forestal y ambiental vigente. Como resultado del operativo, se procedió al secuestro de cuatro topadoras, dos cisternas con capacidad de 10.000 litros cada una y dos casillas utilizadas en el lugar.

Las maquinarias y elementos quedaron formalmente incautados y a disposición de la Justicia interviniente, mientras se avanza con las actuaciones administrativas y judiciales correspondientes. En el sitio fue identificado como presunto infractor un hombre de 42 años, quien fue notificado de su situación legal y de las actuaciones iniciadas en su contra. Las autoridades continúan con la investigación para determinar responsabilidades, evaluar el daño ambiental ocasionado y establecer las sanciones que pudieran corresponder conforme a la legislación provincial en materia de bosques y protección del ambiente.

Herramientas de la tecnología

El sistema de geo-información de la Dirección de Bosques es una herramienta clave para el monitoreo, evaluación y gestión de los bosques nativos mediante el uso de tecnologías SIG (Sistemas de Información Geográfica) y satélites como Landsat, SPOT y Sentinel. Esta dependencia permite, a través de imágenes satelitales, detectar cambios en la cobertura forestal, fiscalizar desmontes ilegales, controlar incendios y gestionar el ordenamiento territorial de los recursos forestales.

La acción de las topadoras que se unen a través de una cadena con gigantescos eslabones para desmontar es la peor acción que se pueda hacer contra los recursos naturales. Es lo que hicieron esas cuatro pesadas topadoras, que no solo emplearon sus orugas pesadas que aplastan todo, sino también hicieron uso de las cadenas.

Así lo explicó al sitio Agroperfiles un ingeniero agrónomo para graficar la situación: “Dos topadoras unidas por una cadena van tumbando sin descalzarlo al árbol. Rompe los gajos del árbol y queda arraigado. Cuesta aprovechar la madera”. Y luego contó otro dato: pueden hacer más de 150 hectáreas por día.

Como se hacen melgas -son fajas de terreno rectangulares y planas, delimitadas por bordes paralelos de 30 a 60 cm de altura– que se van cerrando, en la última pasada, la fauna se concentra asustada. Y por lo general “se arma la matanza de guazunchos o chanchos en ese momento”.