ACV: cómo detectar los síntomas a tiempo y por qué actuar rápido puede salvar vidas

Cada 9 minutos una persona sufre un ACV en Argentina. Es la principal causa de discapacidad en adultos, pero un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia.

El accidente cerebrovascular (ACV) es una de las principales urgencias médicas en el mundo. En Argentina ocurre uno cada 9 minutos, y es la primera causa de discapacidad permanente en adultos. Conocer sus síntomas y actuar rápido puede salvar vidas o reducir sus secuelas.

Existen dos tipos de ACV:

  • Isquémico: el más común, ocurre cuando un coágulo obstruye un vaso sanguíneo en el cerebro.
  • Hemorrágico: se produce cuando un vaso se rompe y provoca sangrado en el cerebro.

Esta semana, la exboxeadora Alejandra “Locomotora” Oliveras sufrió un ACV isquémico, lo que volvió a poner el tema en agenda.

📌 ¿Por qué es tan importante la atención temprana?
“El tratamiento inmediato es clave para reducir las secuelas y mejorar la calidad de vida del paciente”, explicó la médica Verónica Matassa, especialista en Medicina Física y Rehabilitación.

La neuróloga Guadalupe Bruera señaló que un ACV puede dejar desde parálisis hasta problemas en el habla, visión, equilibrio, memoria e incluso provocar la muerte. Aunque en casos raros no deja secuelas, la mayoría de los pacientes enfrenta algún grado de discapacidad.

🧠 Una secuela común: la espasticidad
Según Matassa, una de las complicaciones más frecuentes tras un ACV es la espasticidad, un trastorno motor que genera rigidez muscular, dolor y limitaciones físicas. Si no se trata a tiempo, puede empeorar la calidad de vida del paciente.

🌎 Datos alarmantes
Según la Organización Mundial de la Salud, cada año:

  • 15 millones de personas sufren un ACV.
  • 5 millones mueren.
  • Más de 4 millones quedan con discapacidades permanentes.
    A nivel global, el ACV es la cuarta causa de muerte y la primera de discapacidad.

🧭 Síntomas que alertan un ACV
Reconocer los síntomas es vital para actuar con rapidez. Estos son los más frecuentes:

  • Entumecimiento o debilidad repentina en la cara, brazo o pierna (especialmente de un solo lado).
  • Dificultad para hablar o entender lo que se dice.
  • Problemas repentinos de visión en uno o ambos ojos.
  • Mareos, pérdida de equilibrio o coordinación.
  • Dolor de cabeza fuerte y repentino sin causa aparente.

💡 Prevención: qué tener en cuenta
Aunque no todos los factores de riesgo pueden controlarse (como la edad o antecedentes familiares), muchos sí pueden prevenirse:

  • Controlar la presión arterial, el colesterol y la diabetes.
  • Evitar el tabaquismo y el consumo de drogas.
  • Mantener una alimentación equilibrada, rica en frutas y verduras, y con bajo consumo de sal y azúcar.
  • Hacer actividad física regularmente.
  • Estimular la mente, estudiando, aprendiendo un idioma, bailando o realizando actividades fuera de la rutina.

👩‍⚕️ Un chequeo anual puede ayudar a detectar riesgos a tiempo. La clave está en la prevención, el conocimiento y la rapidez de acción frente a cualquier señal.