EL EX COMISARIO MACIEL DECLARÓ QUE LOAN FUE ATROPELLADO Y APUNTÓ CONTRA PÉREZ, CAILLAVA Y LAUDELINA

El juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña registró una jornada atípica, caracterizada por una duración más reducida que de costumbre y un único testimonio en agenda: la declaración del excomisario Walter Maciel. Imputado en la causa bajo la figura de partícipe necesario, el exoficial policial solicitó hacer uso de la palabra tras haberlo anticipado la semana anterior, cuando expresó su intención de colaborar plenamente afirmando: «Soy imputado y perjudicado, pero voy a colaborar en todo».

Para dar cauce a su exposición, el Tribunal Oral Federal de Corrientes decidió suspender y reprogramar las declaraciones de dos testigos que estaban fijadas originalmente para la misma fecha. Al respecto, el juez Fermín Amado Ceroleni fundamentó la medida ante las partes: «El tribunal ha tomado una decisión debido al pedido que formulara el comisario Maciel para declarar y el tiempo requerido. Se suspendieron las declaraciones de los testigos, entonces va a declarar él exclusivamente». Asimismo, el magistrado aclaró que la sesión debía concluir indefectiblemente antes del mediodía por compromisos institucionales prefijados: «A las 12 del mediodía el tribunal tiene una actividad impostergable». En consecuencia, el debate comenzó antes de las 10 y finalizó formalmente a las 11.

La reconstrucción del 13 de junio: rutina policial, procesiones y la primera alerta
Al inicio de su intervención, poco antes de las 10, Maciel rechazó de manera enfática los cargos formulados en su contra, iniciando su exposición con la frase: «De lo que se me acusó, no lo hice». A continuación, dedicó un tramo sustancial de su relato a pormenorizar sus movimientos en la localidad de 9 de Julio durante la jornada en que desapareció el menor.

Según detalló, su actividad comenzó a las 6.45 de la mañana cuando el móvil policial lo trasladó a la dependencia. Allí realizó el control habitual de las novedades asentadas en los libros de la comisaría: «Reviso todos los libros, no solamente el de guardia, sino los de ruta, como se le dice en la comisaría. Vienen a mi despacho, donde yo controlo todos los movimientos de qué pasó en la dependencia policial. Eso lleva una corrección con un visto bueno, que en el libro de guardia secuestrado van a ver mis controles diarios siempre en los mismos horarios».

Aquel 13 de junio coincidía con diversos eventos comunitarios y religiosos en el pueblo. Maciel explicó que la comisaría tenía a su cargo la custodia de actos escolares e institucionales, así como la seguridad de las procesiones de santos patronales típicas de la provincia de Corrientes. Luego de diseñar e implantar los operativos de seguridad correspondientes, se estableció en el lugar del servicio.

Fue en ese contexto cuando el oficial Torres le notificó la desaparición de un menor. Maciel se trasladó de inmediato al predio y acudió a la vivienda de la abuela Catalina. En sus primeras interacciones con los presentes, ocurrió una confusión inicial cuando abordó a la anciana creyendo que el desaparecido era su hijo: «¿Fue su hijo el que se perdió, señora? —No, es mi nieto».

El excomisario remarcó que desde las primeras horas se desplegó un operativo masivo en el que participaron aproximadamente 150 efectivos policiales junto a casi la mitad de los habitantes del pueblo. Afirmó haber tenido un rol sumamente activo y comprometido en la búsqueda, desmintiendo categóricamente haber impartido órdenes para cometer actos ilícitos o alterar los registros del libro de guardia de la seccional.

La hipótesis del atropellamiento, la prueba odorífica y el secuestro de vehículos
En el núcleo de su declaración de más de dos horas, Maciel expuso su convicción de que Loan fue víctima de un atropellamiento vehicular fortuito con posterior ocultamiento, sugiriendo de manera explícita el fallecimiento del menor.

«Estoy plenamente convencido, porque en el transcurrir de este debate me terminó de convencer y certificar de lo que ocurrió», sostuvo ante los jueces. El imputado justificó su postura argumentando que dedicó extensas jornadas en su celda a estudiar el expediente judicial junto a su abogado defensor, valiéndose de sus más de 25 años de trayectoria como oficial e investigador de la Policía de Corrientes.

En relación con el término empleado para referirse a la víctima, argumentó: «¿En qué cabeza cabe que yo voy a saber que va a ocurrir un atropellamiento y posterior levantamiento y ocultamiento de un cuerpo? Y digo cuerpo porque con las pruebas existentes en este momento, con el perdón de la familia, las pruebas son contundentes». Para respaldar la solidez de este planteo, recordó que fue él mismo quien promovió la realización de la prueba odorífica en la etapa inicial de la investigación.

Asimismo, sostuvo que la propia hipótesis de un atropellamiento y ocultamiento es la línea que sostiene la jueza federal de Goya en las consideraciones probatorias de los procesamientos. Respecto de las críticas hacia su gestión del escenario de los hechos, defendió enérgicamente sus actuaciones: «Se me cuestiona que yo no preservé el lugar del hallazgo del botín, por ejemplo. Pero nunca se me cuestionó cuando le secuestré los vehículos a Pérez y a Caillava. Y gracias a Dios que lo hice, porque si no, hoy no tendríamos nada en esta causa». Aclaró además que si no se investigó al matrimonio en el primer instante fue porque se le informó que se habían retirado del lugar, y no para favorecerlos.

Cuestionamiento directo a Laudelina Peña y pedido de careo
Maciel dirigió sus imputaciones más severas hacia Laudelina Peña, tía de Loan, situándola como la principal responsable del desvío de la investigación inicial. «La que desvió la investigación fue Laudelina Peña. Esta mujer tenía una participación activa vendiendo humo. Quiero ser claro: ni siquiera la madre me rompía tanto las guindas con información falsa, como esta mujer», afirmó ante el tribunal.

El excomisario sostuvo que sospechó de Laudelina desde el mismo 13 de junio y que solicitó formalmente su detención en reiteradas oportunidades a las autoridades judiciales sin ser escuchado. «Si me hubiesen escuchado, todo esto que está pasando ahora no hubiese pasado. No le hubiésemos dado tanta oportunidad de tantas mentiras que por culpa de haber mentido tantas veces, la única vez que dijo la verdad, nadie le creyó».

En su exposición, Maciel acusó directamente a Laudelina de haber implantado el botín de Loan en el lodazal contando con la complicidad de Carlos Pérez y Victoria Caillava. Planteó además que la mujer conocía lo sucedido desde el primer momento y la instó a decir la verdad: «Señora Laudelina, si usted se siente amedrentada, amenazada o intimidada, por lo que fuera, por quien fuera, usted en este momento puede manifestarlo… Acá quien le habla, un preso igual que usted, quiere la verdad y sobre todo por los padres».

Durante su relato, también interpeló directamente a José Peña, padre de Loan, recriminándole no haberle aportado información crucial en su momento: «¿Por qué no te acercaste y me dijiste lo que pasó?… Porque si no, la historia hubiese sido diferente». Exigió además explicaciones sobre los giros en las declaraciones de Laudelina en sede penal y federal, cuestionando quién la asesoró o influyó para cambiar sus dichos.

Como respuesta inmediata a las severas acusaciones vertidas durante la audiencia, Mónica Chirivin, abogada defensora de Laudelina Peña, anticipó formalmente que solicitará un careo entre el excomisario y su representada.

La impugnación a la figura de partícipe necesario y la desvinculación de otros detenidos
En otro tramo de su extensa alocución, Maciel cuestionó la lógica de la imputación que pesa sobre su persona bajo la figura de partícipe necesario por el delito de sustracción y ocultamiento. El exoficial planteó la imposibilidad lógica de haber coordinado o facilitado un hecho de carácter imprevisto: «Si la teoría del hecho más probado hasta este momento es de un atropellamiento, levantamiento y posterior ocultamiento… en lo que respecta a mí, ¿qué participación puedo obtener yo, señor presidente? ¿cómo yo voy a ser partícipe de algo que no sé que va a suceder?».

Por otra parte, se pronunció explícitamente sobre la situación procesal de otros tres de los detenidos en la causa: Bernardino Antonio Benítez, Daniel «Fierrito» Ramírez y Mónica del Carmen Millapi. Al evaluar las pruebas del expediente, Maciel aseveró de forma contundente: «Ramírez, Benítez y Millapi no tienen nada que ver».

El imputado ratificó que, aun permaneciendo privado de su libertad, continúa analizando diariamente el expediente y colaborando en las tareas de investigación junto a su defensa técnica.

El pedido de disculpas a la madre de Loan y la continuidad de la declaración
Hacia el cierre de la audiencia, minutos antes del límite fijado a las 11.47, el excomisario dirigió su mirada hacia María Noguera, madre de Loan, presente en la sala de audiencias.

En un tono personal, le pidió perdón por no haber podido cumplir el compromiso asumido el día de la desaparición: «Le quiero pedir disculpas a la madre, porque yo me comprometí con la madre que le iba a traer a su hijo. Y no lo cumplí hasta el día de hoy. Voy a seguir lo que me respecta para saber qué pasó con su hijo». Asimismo, le reiteró que no mantiene vínculos ni acuerdos con el resto de los acusados y concluyó expresando: «Tengo fe y esperanza y se va a descubrir qué pasó con su hijo».

Antes de dar por concluida la jornada judicial, Maciel confirmó que no ha finalizado su exposición y que continuará prestando declaración testimonial ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes durante las audiencias previstas para la próxima semana.