En 2026, en un contexto de mayor estabilización pero todavía atravesado por ajustes en los ingresos y el consumo, el aguinaldo aparece orientado principalmente a la reparación financiera de los hogares: la cancelación de deudas gana prioridad, mientras que el dólar conserva su rol tradicional como resguardo frente a la incertidumbre futura. Así lo refleja un informe de la consultora Focus Market, que dirige Damián Di Pace, donde se analiza el comportamiento de los argentinos con el aguinaldo en junio y su vínculo con el contexto macroeconómico argentino entre 2021-2026.
Así, del relevamiento surge que el 23% piensa destinar el aguinaldo al pago de deudas, en el tope de las prioridades, y el 18% a la compra de dólares. Un año atrás, la escala era otra, ya que el principal destino era afrontar gastos generales (31%), y detrás, la compra de acciones (20%) como resguardo de valor.
“El uso del aguinaldo refleja las prioridades de las familias y sirve como termómetro de la macroeconomía: inflación, tipo de cambio, tasas de interés, poder adquisitivo, endeudamiento y expectativas”, expone el reporte.
“La forma en que los argentinos utilizan el aguinaldo refleja con bastante claridad las distintas etapas del ciclo económico reciente. Durante el período de alta inflación e inestabilidad (2021-2023), predominó una conducta defensiva: los hogares buscaron preservar el poder adquisitivo mediante la compra de dólares, el adelantamiento de consumos (stockeo) y la cobertura de gastos básicos. Con el proceso de desinflación y mayor estabilidad observado entre 2024 y 2025, el destino del aguinaldo se volvió más diversificado, combinando consumo con alternativas de inversión, especialmente en instrumentos vinculados al mercado accionario. En 2026, en un contexto atravesado por ajustes en los ingresos y el consumo, el aguinaldo aparece orientado principalmente a la reparación financiera de los hogares”, detalló Di Pace.
“Los resultados de 2026 muestran que, si bien la desinflación avanzó y la estabilidad ganó terreno, el fuerte aumento en la prioridad asignada al pago de deudas indica que ese proceso todavía no se tradujo plenamente en una mejora del bolsillo de la mayoría de las familias. La necesidad de recomponer balances personales sigue predominando sobre las decisiones de consumo o inversión”, concluyó Di Pace.
