
Las entidades volvieron a ajustar hacia arriba el rendimiento que ofrecen a los depositantes. La falta de pesos y los requisitos de encajes, entre las principales explicaciones. Hasta cuándo puede durar.
Antes de la licitación de deuda que realizará el Gobierno este miércoles, los bancos continúan aumentando las tasas de plazos fijos. En algunas entidades, el rendimiento supera ya el 40% nominal anual, superando ampliamente las expectativas de inflación para los próximos 12 meses, estimadas en torno al 21%.
El principal motivo de este aumento es la escasez de pesos en el mercado. A fines de julio, tras la caída de las Letras fiscales de Liquidez (Lefi) y la fuerte suba del dólar, el Gobierno restringió la liquidez y desde agosto aumentó los encajes bancarios.
Para cumplir con estas exigencias de efectivo mínimo, los bancos ofrecen tasas más altas para atraer depósitos.
Sin embargo, si la licitación de deuda prevista inyecta pesos al sistema como esperan los analistas, esta tendencia podría frenarse y los bancos moderarían las tasas que pagan a los ahorristas.
Según datos del BCRA, la tasa Badlar (promedio de plazos fijos a 30 días por un millón o más) subió 14 puntos en agosto, ubicándose en 50,87% este martes. La tasa Tamar (depósitos mayoristas, más de 1000 millones) trepó 19,4 puntos, hasta 59,6%.
Al analizar banco por banco, se observa que los rendimientos de los plazos fijos se sitúan en torno al 40%. Aunque antes las entidades chicas pagaban más para captar ahorros, ahora incluso los bancos grandes sufren el apretón monetario y deben ofrecer tasas no inferiores al 35%.
